La persecución de los bahá'ís en Irán

Manifestación en Brasil para exigir justicia

19-09-2011

RÍO DE JANEIRO, Brasil (19 de septiembre de 2011) –. La persecución continuada de la comunidad bahá’í de Irán ocupó un lugar central en la manifestación celebrada por 25 000 personas de Brasil de diversas tradiciones religiosas para defender el derecho a la libertad religiosa y exigir justicia. Fundada en 2008 por el Comité para Combatir la Intolerancia Religiosa de Río de Janeiro (CCIR), la Marcha para la Libertad Religiosa, inicialmente, tenía como finalidad llamar la atención sobre los prejuicios a los que se enfrentan en Brasil los seguidores de las religiones tradicionales afro-brasileñas. Desde entonces, la marcha se ha convertido en un evento anual, pasando de 2 000 participantes en la primera edición hasta la cifra récord de este año.

Ayer, católicos, musulmanes, judíos, protestantes, budistas y bahá’ís se unieron a los líderes religiosos afro-brasileños, todos juntos con el objetivo de llamar la atención sobre la intolerancia.

Los bahá’ís distribuyeron 1 000 chalecos amarillos con el lema: «Hoy somos seguidores de todas las religiones», un sentimiento que los participantes de las diferentes comunidades llevaban con alegría.

En el discurso de apertura de la concentración, el coordinador del CCIR, Babalorixa Ivanir dos Santos, puso de relieve la persecución que sufren los bahá’ís iraníes y llamó la atención del público sobre el grupo de amarillo que, según sus propias palabras, «son partidarios activos de la causa de la libertad religiosa en Brasil».

A continuación, líderes y representantes de las comunidades reunidas hablaron sobre la necesidad de respetar a los demás.

«Los prejuicios, los estereotipos y la falta de información acerca de las diversas tradiciones religiosas llevan a las personas a comportarse de manera irracional contra los que tienen creencias diferentes», dijo a la multitud Iradj Roberto Eghrari, un bahá’í brasileño.

«Es como si dejasen de ver a estas otras personas como seres humanos, como personas que merecen respeto y un trato justo», afirmó.

El Sr. Eghrari habló de los siete líderes bahá’ís iraníes encarcelados desde el año 2008, y condenados a penas de 20 años de cárcel bajo cargos falsos.

«Existen muchas similitudes entre la persecución de los bahá’ís en Irán y la de las religiones afro-brasileñas de aquí», declaró. «Destruyen y confiscan sus propiedades, acosan a los niños y los jóvenes, no tienen acceso a la educación debido a sus creencias, y la única manera en que los opresores aceptan dejar en paz a estas personas es solo si estas últimas consienten abjurar de su fe. Sin embargo, ¿cómo puede eliminarse por la fuerza la creencia religiosa de una persona sin romperla por completo en pedacitos?».

Babalirixa Ivanir Dos Santos comentó que la intolerancia religiosa suscita racismo y amenaza la democracia.

«La religión es causa de guerras en el mundo, pero aquí estamos reuniendo a las religiones para dialogar», afirmó.

«Nuestro movimiento no es religioso, no promueve ninguna fe, simplemente el derecho a ser respetado».



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