La persecución de los bahá'ís en Irán

Una coalición de naciones defiende los derechos humanos en Irán

16-02-2010

GINEBRA. Una serie de países de todo el mundo han expresado al Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas su honda preocupación por el deterioro de la situación de los derechos humanos en Irán.

En diversas intervenciones ayer y documentos presentados ante el Consejo, varios países y grupos pro derechos humanos describieron hasta qué punto Irán no ha cumplido con sus obligaciones al amparo de las normas internacionales en materia de derechos humanos.

“La buena noticia es que gobiernos y organizaciones se unen para defender a iraníes inocentes que vieron cómo el pasado año sus derechos humanos eran violados gravemente”, señala Diane Ala’i, representante de la Comunidad Internacional Bahá’í en la Oficina de la ONU de Ginebra.

“La mala noticia es que Irán continúa ignorando semejantes llamados”, declaró tras la sesión de trabajo de ayer del Consejo, dedicada especialmente a la trayectoria de Irán en materia de derechos humanos.

Muhammad Javad Larijani, secretario general del Alto Consejo de Derechos Humanos de la República Islámica de Irán, aseguró al Consejo que en Irán hay libertad religiosa y que ningún bahá’í es perseguido por sus creencias religiosas. Si hay bahá’ís en prisión, sostiene, es por las “actividades ilegales” de su culto.

“Hablando sin rodeos, Irán, una vez más, ha perdido toda credibilidad a los ojos de la comunidad internacional”, señala la Sra. Ala’i, a lo que añadió que la semana pasada Irán arrestó a otros catorce bahá’ís al menos.

Entre los arrestados se encuentra Niki Khanjani, hijo de unos de los siete dirigentes bahá’ís que están siendo juzgados bajo acusaciones falsas.

La Sra. Ala’i afirmó además que “tal y como ha señalado recientemente la premio Nobel Shirin Ebadi en una carta abierta dirigida al Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Irán está tratando de ejercer una mayor presión sobre los prisioneros tomando como rehenes a sus familiares”. “Jamaloddin Khanjani tiene setenta y seis años. Ha estado encarcelado durante casi dos años; posteriormente, a principios de enero, arrestaron a su nieta y ahora, a su hijo.”

“Son las acciones desesperadas de un régimen que está arremetiendo frenéticamente contra los demás con el fin de culpar a otros de sus problemas y de eliminar cualquier opinión que sea diferente de su propia ideología”.

La mayor parte de los países que elevaron sus voces contra Irán se centraron en la violencia que siguió a las elecciones presidenciales del pasado junio y en la situación de las minorías religiosas del país.

Brasil llamó a Irán a que extendiera sus derechos a todos los grupos religiosos del país, e indicó que los bahá’ís deben disfrutar de los mismos derechos que todos los demás. México señaló que todas las minorías, y en particular la comunidad bahá’í, deben poder practicar su religión.

“Rumanía y Eslovenia dedicaron casi la totalidad del tiempo que tenían asignado a desarrollar la represión, en aumento, de la comunidad bahá’í iraní”, señala la Sra. Ala’i.

En otros documentos presentados al Consejo, grupos de derechos humanos, transmitieron mensajes similares.

“A pesar de las garantías constitucionales en materia de igualdad, las personas pertenecientes a las minorías religiosas en Irán son sometidas a una serie de leyes y prácticas discriminatorias”, reza la declaración de Amnistía Internacional. “Entre las minorías que sufren persecución se encuentran minorías étnicas y lingüísticas como los kurdos, los árabes, los azerbaiyanos, los turcomanos y los baluchis, y minorías religiosas como los bahá’ís y los Ahl-e Haq.

“El gobierno niega de forma sistemática los derechos asociados con la libertad de religión de los miembros de la comunidad bahá’í, la minoría religiosa más numerosa de Irán. En la mayor parte de los casos, la persecución de la comunidad bahá’í incluida, el gobierno recurre a la “seguridad” como pretexto para detener personas y denegarles sus derechos procesales fundamentales”, según Human Rights Watch.

La sesión formaba parte de la Universal Periodic Review (“Evaluación Periódica Universal”), un mecanismo relativamente nuevo que busca pasar revista a la trayectoria en materia de derechos humanos de los 192 estados miembros de la ONU una vez cada cuatro años. Este año Irán ha sido sometido a examen por primera vez.



Volver arriba

© Comunidad Bahá'í de España - Aviso legal | Más webs | Contactar