La persecución de los bahá'ís en Irán

Se condena en eventos nacionales el abuso de los derechos humanos en Irán

21-02-2012

Michael Grimm, representante de Nueva York, hablando en la reunión del 15 de febrero en el Capitolio.

WASHINGTON, D.C.,  EE.UU (21 de febrero de 2012) — Los recientes eventos nacionales acaecidos en Estados Unidos, Bulgaria y Canadá reflejan la protesta a nivel global ante las medidas que las autoridades iraníes han tomado contra los bahá’ís. Una recepción que tuvo lugar el 15 de febrero en el Capitolio de los EE.UU. reunió a unos 100 miembros del Congreso, oficiales funcionarios de los EE.UU., y representantes de los derechos  humanos y ONG religiosas. La reunión tenía el objetivo de promover los pasajes 134 y 80 de la Casa de Representantes y de la Resolución de Senado respectivamente, que condenan la persecución de la comunidad bahá’í de Irán, incluyendo la condena de 20 años a los siete líderes bahá’ís. También reclaman sanciones contra los oficiales iraníes que «son directamente responsables de las atroces violaciones a los derechos humanos en Irán, incluyendo aquellas contra la comunidad bahá’í».

«Debemos hacer saber al gobierno iraní que no vamos a tolerar la injusta persecución de los bahá’ís, ni de ninguna religión, ni de ningún ciudadano iraní»,  dijo el representante neoyorquino Michael Grimm  al público. «Es hora de que denunciemos y concienciemos.»

El representante californiano Howard Berman, un miembro veterano del Comité de Asuntos Exteriores, enumeró una serie de abusos contra los bahá’ís iraníes y peguntó: «¿Qué régimen estaría tan enfermo como para tratar a sus ciudadanos de esta manera?».

La miembro de la Comisión por la Libertad Religiosa Internacional, Felice Gaer, se refirió a su estrategia de demonizar a los bahá’ís de manera sistemática como parte de un esfuerzo por «garantizar que dejan de existir».

«Estamos hablando de personas que no sólo han sido encarceladas, sino sistemáticamente transformadas en algo inhumano», dijo la Sra. Gaer. «¿Por qué y cómo? Negándoles su existencia, negándoles sus derechos básicos, negándoles su derecho a la educación, el derecho a trabajar, el derecho a casarse, el derecho a enterrar  a sus muertos, el derecho a heredar, el derecho a ser humanos y vivir como seres humanos.»

Los comentarios de la Sra. Gaer llegaron dos días después de la Junta por la Libertad Religiosa de la Casa de Representantes de los EE.UU., en la que se dedicó una sesión a los derechos humanos en Irán que incluía un debate acerca de un informe reciente de la Comunidad  Internacional  Bahá’í, titulada: Incitando odio: la campaña mediática para demonizar a los bahá’ís. El informe examina cómo el gobierno usa sistemáticamente los medios de comunicación, controlados por el Estado, para provocar odio hacia los bahá’ís.

Conferencia búlgara

El pasado 9 de febrero en Sofía, Bulgaria, tuvo lugar una conferencia sobre el esfuerzo de Irán por privar a los jóvenes bahá’ís de educación superior. Ésta atrajo la participación de oficiales del gobierno, diplomáticos, académicos y grupos de derechos humanos

Georgi Kalaydzhiev, trabajador en la oficina del Primer Ministro búlgaro, prometió el apoyo del Primer Ministro a los bahá’ís iraníes, diciendo: «Estamos muy deseosos de ayudar a esta causa por el respeto a los derechos humanos y por la libertad de todas las comunidades religiosas.»

«En el pasado, estuvimos también en una situación de represión y ahora vemos los resultados, la necesidad de desarrollo espiritual…» dijo el Sr. Kalaydzhiev. «Es por eso que sentimos la más sincera compasión por los problemas de los bahá’ís en Irán.»

Audiencia del Senado canadiense

Como continuación de una audiencia iniciada a finales del año pasado, algunos senadores canadienses, junto con abogados de los derechos humanos, activistas, periodistas y bahá’ís, han denunciado este mes las injusticias que han tenido lugar en Irán.

El 7 de febrero, Salma Ataullahjan, una senadora musulmana, presentó el caso de uno de los siete líderes bahá’ís que actualmente está cumpliendo una pena de cárcel de 20 años. «Condeno el deplorable abuso de los derechos humanos del régimen iraní y llamo a la liberación inmediata del injusto cautivo Behrouz Tavakkoli», dijo la senadora Ataullahjan.

El senador Romeo Dallaire, que dijo en diciembre del 2011 que el trato de Irán a los bahá’ís ha alcanzado «una condición pre-genocida», también citó ejemplos recogidos en Incitando Odio.

«Junto con imágenes demonizadoras, esta propaganda alimenta la intolerancia de los segmentos más fundamentalistas de la sociedad iraní. El extremismo existe», dijo.



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