La Fe bahá'í

La Tierra es un solo país y la humanidad sus ciudadanos

Historia

Para los bahá'ís, el proceso evolutivo es un aspecto esencial de todos los fenómenos de la vida incluidas las revelaciones de Dios. La serie de etapas a través de las cuales su propia Fe apareció y se estableció gradualmente por el mundo es en sí una expresión de este principio.

Figuras centrales e instituciones

El Báb (1819-1850)

El 23 de mayo de 1844, en Shiraz (Persia), un joven conocido como el Báb anunció la inminente aparición del Mensajero de Dios que esperaban todos los pueblos del mundo. El título Báb significa "la puerta." Aun siendo portador de una revelación independiente de Dios, el Báb declaró que su propósito era preparar a la humanidad para este advenimiento.

Este anuncio provocó enseguida una persecución salvaje por parte del clero musulmán dominante. El Báb fue arrestado, apaleado, encarcelado y finalmente, el 9 de julio de 1850, ejecutado en la plaza pública de la ciudad de Tabriz. Alrededor de 20.000 de sus seguidores perecieron por toda Persia.

El majestuoso edificio de cúpula dorada y rodeado de bellos jardines que domina la bahía de Haifa es hoy el Santuario donde están enterrados los restos mortales del Báb.

Bahá'u'lláh (1817-1892)

Nacido en 1817, Bahá'u'lláh era miembro de una de las grandes familias nobles de Persia. La familia podía trazar su linaje hasta las dinastías reinantes del pasado imperial persa y contaba con vastas riquezas y propiedades. Rechazando estas ventajas que le facilitaban una buena posición en la corte, Bahá'u'lláh se hizo famoso por su generosidad y amabilidad lo que le ganó el profundo amor de sus paisanos.

Esta posición privilegiada no tardó en desaparecer tras anunciar Bahá'u'lláh su apoyo al mensaje del Báb. Sumergido bajo las olas de violencia que se levantaron contra los bábíes tras la ejecución del Báb, Bahá'u'lláh no sólo sufrió la pérdida de todas sus posesiones terrenales sino que fue sometido a encarcelamiento, tortura y una serie de destierros. El primero fue a Bagdad donde, en 1863, anunció que Él era el prometido por el Báb. Desde Bagdad, Bahá'u'lláh fue enviado a Constantinopla, a Adrianópolis y finalmente a Acre, en Tierra Santa, donde llegó como prisionero en 1868.

Desde Adrianópolis y después desde Acre, Bahá'u'lláh dirigió una serie de cartas a los gobernantes de su época, unos documentos que habría que catalogar entre los más destacados de la historia religiosa. En ellos proclamaba la proximidad de la unificación de la humanidad y el nacimiento de una civilización mundial. También llamaba a los reyes, emperadores y presidentes del siglo diecinueve a reconciliar sus diferencias, a limitar sus armamentos y a dedicar sus energías al establecimiento de la paz mundial.

Bahá'u'lláh falleció en Bahjí, a poca distancia al norte de Acre, y allí está enterrado. Sus enseñanzas ya habían comenzado a extenderse más allá de los confines de Oriente Medio y su Tumba es hoy el punto focal de la comunidad mundial que sigue esas enseñanzas.

'Abdu'l-Bahá (1844-1921)

Desde Su primera infancia, 'Abbás Effendi, hijo mayor de Bahá'u'lláh, compartió los sufrimientos y destierros de su padre. Tomó como título "'Abdu'l-Bahá", el "Siervo de Bahá". Bahá'u'lláh le nombró el único intérprete autorizado de las enseñanzas bahá'ís y la Cabeza de la Fe tras su propio fallecimiento. En 'Abdu'l-Bahá se ve un ejemplo perfecto del modo de vida bahá'í.

Mientras 'Abdu'l-Bahá era aún prisionero de los otomanos, llegaron los primeros peregrinos bahá'ís del mundo occidental a Acre en 1898. Tras su liberación en 1908, 'Abdu'l-Bahá comenzó una serie de viajes que entre 1911 y 1913 le llevarían a Europa y América. Allí proclamó el mensaje de Bahá'u'lláh de unidad y justicia social a congregaciones eclesiásticas, sociedades pacifistas, miembros de sindicatos, facultades universitarias, periodistas, oficiales del gobierno y a todo tipo de público.

'Abdu'l-Bahá falleció en 1921, habiendo consolidado los cimientos de la Fe bahá'í y expandido enormemente su alcance. Está enterrado en las habitaciones septentrionales del Santuario del Báb, siendo éstas un lugar de peregrinaje para los bahá'ís que visitan el Centro Mundial de su Fe.

La Guardianía (1921-1957)

'Abdu'l-Bahá, en su Voluntad y Testamento, nombró a su nieto, Shoghi Effendi Rabbani, Guardián de la Fe bahá'í e intérprete de sus enseñanzas. Shoghi Effendi sirvió como tal hasta su muerte en 1957. Durante estos treinta y seis años el Guardián tradujo muchos de los escritos de Bahá'u'lláh y 'Abdu'l-Bahá al inglés, expuso sus significados, alentó el establecimiento de instituciones locales y nacionales y trazó una serie de planes encaminados a difundir los ideales bahá'ís por el mundo.

El legado perdurable del Guardián es el magnífico marco que creó, en Tierra santa, para el Centro Mundial de la Fe bahá'í. La terminación del Santuario del Báb fue trabajo suyo al igual que lo fue la construcción del edificio de los Archivos Internacionales Bahá'ís. Fue también Shoghi Effendi quien diseñó y realizó los bellos jardines de Bahjí y de las laderas del Monte Carmelo.

La Casa Universal de Justicia (1963...)

La Casa Universal de Justicia, ordenada por Bahá'u'lláh como la autoridad legislativa de la Fe bahá'í, comenzó a existir en 1963. Es una institución de nueve miembros elegida a intervalos de cinco años por todos los miembros de las instituciones directivas del mundo bahá'í.

Las Casa de Justicia dirige los asuntos espirituales y administrativos de la comunidad internacional bahá'í. También sirve como custodia y fideicomisaria de los lugares sagrados bahá'ís y otras propiedades en Tierra Santa. Dotada por Bahá'u'lláh de la autoridad para legislar en todos los asuntos no establecidos en las escrituras baháís, la Casa de Justicia es la institución que mantiene a la comunidad bahá'í al día en un mundo en cambio constante.

Persecución

El nacimiento de la Fe bahá'í también ha venido marcado por un rasgo común al período formativo de la historia de cada una de las religiones mundiales anteriores. Las implicaciones de una nueva etapa en el despliegue de la voluntad de Dios generalmente no son bien recibidas por los sectores influyentes de la sociedad. El resultado ha sido frecuentemente una amarga persecución contra los creyentes de la nueva fe. Durante su primer siglo y medio de vida la comunidad bahá'í ha pasado por varios períodos de opresiones.

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